Celebrar a mamá en cada instante

Por Dominga Valdez

Cuando leo las tantas palabras hermosas de felicitaciones por el Día de Las Madres, me pregunto ¿Serán simples palabras lo que necesitan miles de madres maltratadas verbalmente por sus hijos?

Con esta locura de Facebook, es fácil tirarle una foto a la vieja con una bata nueva y posar en el selfie para crear esa imagen de buenos hijos ante los que dan me gusta, comentan o simplemente ven la imagen.

Es el cariño genuino compitiendo con las cantidad de seguidores que se llevarán la impresión de que aman realmente a sus madres y no tienen tiempo para ellas y sus situaciones de salud, porque todos están ocupados con sus cosas, familia y sus vidas.

¿Y la mamá que tuvo dos empleo para que no le faltase nada?
Esa madre, que no quiere jodidos regalos, sólo visitas con los nietos.
¿ Y esa doña, que vive sola, porque nadie puede cuidarla, cuando ella solita cuidó 5 hijos?

Esa guerrera que trabajaba, hacía los quehaceres y era un pulpo en la casa, esa que se dormía a la una de la madrugada para dejar todo en orden desayuno, almuerzo y comida

Escucho discusiones porque nadie puede cuidar a mamá, no hay tiempo ni voluntad, tampoco amor y agradecimiento a la mujer que por poco muere al parir un hijo.

Las tiendas llenas de hijos y nietos buscando un regalo e ir a la casa materna y durar 30 minutos, pero además todos los hijos conectados al bendito celular ese.

Muchos regalos, flores, batas de dormir con ramos, pantuflas, colonias de bebé, cremas humectantes, pampers, ensure de vainilla, toallitas húmedas, pads para la cama, toallas, sábanas de algodón y hasta buscapabras observé que le trajeron a doña Mecho.

¿Y quién diablos le dijo a ellos que Mercedes Rivera Gómez, quería todo eso, cosas que ella puede comprarse.

Ella quiere verlos reunidos los domingo, en el family de su casa, amplio y fresco, hacer anécdotas del ayer, tomar café con leche, reírse a carcajadas a unísono, que los celulares se guarden, cocinarles su comida favorita, recoger los platos juntos, tomarse un vino tinto aunque no pueda, ver los nietos regar la casa, jugueteando en el patio, escuchar esas risas hermosas.

Mucho hijos no encuentran un día para  llevarla a su cita, no puede ir sola, pero las hijas trabajan y si pierden un día para su madre, es la muerte, pero se hacen las uñas, el pelo, van a las tiendas y no hayan el espacio para ocuparse de la salud de su madre.

Son muchas las estampas hipócritas que se ven el Día de Las Madres, hasta frases poéticas escriben y duran semanas sin ver a la que les parió, crío amamantó y se quedaba en los hospitales de mudanza cuando enfermaba un hijo.

Olvídense de celebrar en mayo esta fecha tan especial y comercial, celebren y den gracias a Dios que tienen su madre viva, celebren sus torpezas por los años, celebren sus abrazos al llegar donde sus madres, celebren su existencia cada instante.

Esos regalos para aparentar, quizás muchas madres ni los necesiten, el mejor regalo que millones de madres ansían, es el cariño de sus vástagos, atenciones y abrazos de unos hijos que solamente aman a mamá en el Mes de Mayo.

Después llorando en la funeraria, con cargos de conciencia, remordimientos y preguntándose ¿Porqué no compartí más con mi viejita?

Para luego es tarde, el tiempo de nuestras madres, no es el nuestro, ellas van en decadencia por la vejez y pasan a ser luego como nuestros hijos, deber que muchos predican y pocos practican.

Saquen tiempo para sus madres,  porque cuando pierdan las memorias y ya no estén físicamente, darán la vida por tenerla vivas, sentadas repitiendo lo mismo por la senitud, cuando se vayan sus viejas, querrán llamarlas y no les responderán.

Cuando partan al plano celestial, extrañarán su sonrisa, consejos, solidaridad, amor honesto, desearán que su muerte sea un mal sueño, no, es realidad, se murió deseando que no la llevarán al asilo de ancianos, porque  allí iban a estar mejor, mentira, era que molestaba en la casa, su casa que compró con sus esfuerzos y que heredarán, se pelearán por la herencia de los padres.

Y nadie podía alternarse los fines de semanas para acompañar a su mamá.

Deseo que siempre mamá este, aunque me cambie el nombre y me pregunte 200 veces, ¿Cuándo tu viene Minguita?

Los hijos malos, no progresan, recuerden que también serán viejos.

Regalos no, amor y atención “SÍ”.

¿Y el cariño y las atenciones para mamá?
¿Pa’ cuándo?

Dominga Valdéz

Periodista | domingavaldez@gmail.com

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