Farah Hallal: “Me siento muy agradecida porque Sahara llegará a otros países”

Farah Hallal, escritora de literatura infantil, acaba de conquistar el Premio SM de Literatura Infantil El Barco de Vapor y expresa su agradecimiento por la obtención de este importante galardón que contribuirá a proyectar su obra allende los mares.

Residente en España, la autora dominicana ha accedido a compartir con lectores de Diario Libre su visión sobre el trabajo literario y sus perspectivas ante este nuevo año 2020.

¿Qué ha significado ganar el Premio SM de Literatura Infantil El Barco de Vapor, versión Caribe?

Significa que tengo mucho por lo que agradecer. Este premio es muy prestigioso y el hecho de que la convocatoria haya sido caribeña supuso un gran desafío. Lo cierto es que me siento muy agradecida con mi esposo y mi hermana. Se involucraron con la historia y me animaron a participar. Mi esposo es historiador. Veló porque la novela cumpliera con un rigor histórico en algo tan lamentable como lo fue la esclavitud: aquel negocio redondo para otros continentes por el que todavía en América seguimos perdiendo. También me siento muy agradecida porque Sahara llegará a otros países y tendrá lectores que podrían encontrar conexiones entre lo que fue aquella desgraciada institución y cómo -hoy día- seguimos sufriendo por ella.

Ha obtenido ya varios galardones, en literatura infantil… ¿Qué más le gustaría seguir logrando en este campo literario?

Mi carrera literaria recién empieza. Escribo lento y quisiera ser más disciplinada con mi escritura y poder sacar adelante dos novelas para público adulto que tengo a medias. Y terminar una novela infanto-juvenil cuyo argumento me interesa mucho por ser una novela histórica. Todas mis historias de alguna manera son muy personales. Y me resulta emocionalmente complicado abordarlas por cuanto he de confrontar en ellas. Algo que me gustaría lograr, pero no está en mis manos, es que la escuela dominicana contase con muchos ejemplares de libros de autoras dominicanas. ¿Cuáles programas de animación a la lectura se llevan en nuestras escuelas? Conozco de primera mano el asunto porque he trabajado en ello y es deplorable. Más hacen las fundaciones que se dedican al asunto, que las instituciones estatales. Me gustaría que la escuela dominicana se enfoque en aplicar programas de animación a la lectura que incluya préstamo de libros. ¿Para qué escribimos? ¿Para quiénes? ¿De qué nos sirve escribir y ganar premios literarios si estas historias no llegan a quienes van destinadas?

¿Cómo empezó a escribir literatura infantil y cuáles fueron sus primeros desafíos?

Quise escribir literatura infantil desde niña. Leyendo a José Martí, Gabriela Mistral, Rubén Darío… en una antología de poemas editada por la profesora Fiume Gómez a quien, lamentablemente, perdimos en julio de 2019. Quería escribir “eso” que estaba leyendo y que sentía retumbar en mi pecho. Fue una experiencia física aquella primera lectura de los Versos Sencillos o Margarita Debayle. Y el desafío: lograr producir literatura infantil. Parece fácil porque se suele menospreciar la capacidad de los lectores de poca edad. ¿Lo cierto? Es un público muy serio y crítico. Conmover a alguien que viene del mundo infantil es un gran desafío porque la capacidad imaginativa es inconmensurable. Además, la gente que pretendemos que nos lea pertenece a la era de los videojuegos, las redes sociales, el YouTube, estímulos interactivos que compiten con la placentera actividad de la lectura.

¿Qué le preocupa en torno a sus proyectos de creación?

Que no me dé la vida para hacer todo lo que tengo en mi cabeza. Por lo demás, me siento privilegiada porque me dedico exclusivamente a la escritura (y a encaminar una familia, que no es paja e´coco). Digo que como escritora vivo una circunstancia que favorece la producción y tengo una familia que cree en mi trabajo y lo respeta. Que discute en las comidas de domingo los argumentos. Y la cosa se complica porque “mi creación” no se circunscribe solo a publicar un libro o a ganar un premio. Eso es una motivación, pero mi verdadera vocación es compartir estrategias para la escritura con el estudiantado dominicano. Ese es mi sueño; para lograr eso me formé en el Instituto Nacional de Escritura que dirige la doctora Meg Petersen de la Universidad Estatal de Plymouth. Esta mudanza a España me separó o distanció… y quisiera continuar impulsando proyectos de creación literaria en las escuelas. Es imprescindible que mejoremos las competencias en lectoescritura.

¿Cómo evalúa la narrativa infantil dominicana?

Compartí este análisis en el marco del Congreso de la Asociación de Estudios de Género y Sexualidades (AEGS) (que, curiosamente, la edición 2019 fue en Valencia y la de 2020 será en República Dominicana). Creo que la temática de los libros, en sentido general, no está relacionada con las experiencias vitales de nuestros lectores potenciales. Además, nuestros lectores forman parte de una generación con capacidades de atención múltiples, muchos con acceso a Internet… ¿contamos con eso al escribir? La producción es excelente si pensamos en Kianny Antigua, en Virginia Read, en Leibi Ng. Pero -incluyéndome- tenemos un gran desafío por mejorar la calidad literaria, las dimensiones que pueden ser exploradas en una o varias lecturas del mismo libro. Leer un libro debe suponer un antes y un después para sus lectores. Yo creía que escribía… ¡hasta que leí La historia interminable de Michael Ende! ¡Cuánto por aprender! Y si escribes, pero no hay quien haga llegar esa literatura dominicana a las manos que le darán sentido a tu trabajo, tampoco sirve de nada. En RD las instituciones públicas y privadas, en su mayoría, se lavan las manos con el tema de la lectura. Una cabeza de familia da lo que sea por un desrizado, pero por un libro no. Un cabeza de familia compraría un libro con lo que paga por algunas cervezas, pero esa idea nunca le pasará por la cabeza.

¿Qué perspectivas se le presentan en este 2020?

Espero que este 2020 sea como lo imagino: he de ir a Puerto Rico al acto de premiación y quizá aterrice, felizmente, en RD para presentar Sahara. Me gustaría -en ese marco- poder compartir en conversatorios sobre selección de LIJ con maestras de literatura. Reencontrarme con quienes compartí en los talleres de escritura infantil desde el Ministerio de Cultura. Cada aporte al fomento de la lectura y la selección de libros con calidad literaria, vale la pena. Este nuevo año, tengo en agenda participar en el 4o Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ) organizado por la Fundación SM, entidad que realiza un trabajo profundo a lo largo y ancho de toda Iberoamérica. Esta edición del Congreso será en España, en julio, y es una oportunidad muy valiosa para compartir con colegas sobre novedades en LIJ, tendencias, aciertos en la producción de toda la región, etc. En Iberoamérica contamos con una literatura infantil y juvenil maravillosa. Me sentiré privilegiada compartiendo con cientos de escritores, editores, ilustradores, mediadores…. Ahora bien, no puedo negar que -dentro de estas perspectivas del 2020- ocupa un lugar muy primordial pasar por Adrián Tropical para comerme un mofonguito; pasar también por el Centro de Ginecología y Obstetricia, no para un chequeo médico, sino para honrar un maíz hervido que un mano de santo vende en la esquina. Extraño a mi gente, mi comida y la playa. Este 2020 me luce esperanzador.

Farah Hallal reside actualmente en España. Foto: fuente externa
Farah Hallal reside actualmente en España. Foto: fuente externa
Una fecunda autora

Hallal nació en Salcedo. Es narradora, poeta, editora, activista cultural, publicista y animadora de la lectura y la escritura. Fue fundadora y editora de la revista infantil Revulú.

Ha publicado los poemarios Sol Infinito, obra galardonada en la VI Feria Científico-cultural organizada por la UNPHU (1994); Una mujer en caracol (2009, Ediciones Ángeles de Fierro), Borrándome (2013, Zéjel Media Group) y Cuarto Oscuro (2017, Amargord).

Bajo el sello Alfaguara Infantil publicó Sábado de ranas (2013) que mereció el Premio Anual de Literatura Infanto-Juvenil Aurora Tavárez Belliard.

Su novela infantil Un adiós para mamá obtuvo el Premio El Barco de Vapor 2013. En 2015 publicó el cuento Las gallinas son eléctricas de la serie Muñequitos, de Editora Nacional, y Un conejito con suerte, de Ediciones CP.

Bajo el sello El Barco de Vapor de Ediciones SM, publicó en el 2016 La caja de la esperanza, libro seleccionado como uno de los mejores 80 libros publicados en todo el mundo por el Grupo SM en sus 80 años de fundación. Con el auspicio de la Fundación Propa-gas publicó, en 2017, El ave perdida, y en el 2018, con Fundación SM, Mi Mariposa quiere volar.

Fuente: Diario Libre

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