El empoderamiento hispano

Por Eddy Ulerio

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Siempre ha habido personas con vocación de servicio, que anteponen sus intereses particulares por los intereses comunes de la comunidad donde vive o del grupo que pretende representar. Hay quienes ponen primero sus intereses por encima de los intereses comunes y suelen cansarse cuando no obtienen los resultados esperados.  Por eso, quien posee la vocación de servicio, trabajará siempre a favor de la comunidad; ahí radica la diferencia.

Solemos decir que los partidos son inoperantes, que las últimas tres administraciones han endeudado a nuestra ciudad con préstamos que elevan la deuda a más de 11 millones, que la ciudad está en bancarrota y que por eso, las autoridades se vieron obligadas a adoptar la ley estatal de crisis o recuperación conocida como el Act. 47, que los directores escolares no hacen su trabajo, que no hay buses escolares para todos los niños, que no hay unión entre hispanos, etc.

La verdad es que si bien es cierto que necesitamos representación en toda la estructura del gobierno local, no menos cierto es que cuando los que ostentan el poder se dan cuenta que hay un grupo de hispanos con intenciones de organizarse para elegir o ser elegidos en posiciones, se les ofrece a algunos empoderarlos  como representantes de los otros hispanos que buscan lo mismo y es ahí cuando se crean divisiones innecesarias;  por supuesto,  para los titiriteros  es cuando se hace efectiva la máxima: “divides y vencerás”.

Nos pasamos el tiempo criticando la inoperancia de los partidos a nivel local, de que se hace urgente un relevo generacional, que la estructura es disfuncional, que necesita rostros y liderazgos renovados. Sin embargo, cuando aceptamos una posición no merecida, ya sea porque hablaron por mí o porque yo le caigo mejor a los que dirigen, estamos yendo en contra de la posibilidad de unirnos en un solo equipo para que luego no nos metan, gato por liebre. Claro, lo mejor es acusar a los demás de que tienen envidia porque me eligieron a mí y proceder a hacer convenios a puertas cerradas, predisponiendo personas del mismo equipo, para que cambien su apoyo.

Hasta que no seamos capaces de sincerarnos, de sentarnos en una mesa, mirarnos a la cara, llegar a un acuerdo común y de respetarlo, no podremos crear una plataforma donde la comunidad sea la única ganadora.

En el 2019 tenemos elecciones para el concejo de la ciudad y el Consejo de Directores de las escuelas. Es el momento de que podamos postular candidatos que nos puedan representar en esas instancias: que son el gobierno local y el Distrito Escolar.

No debemos olvidar que las elecciones son tan solo una puerta para poder entrar y formar parte de dos escenarios de conflictos y de resoluciones. Más allá de llegar, debe de haber una estructura funcional que garantice la efectividad del trabajo que realizará el posterior incumbente; de lo contrario, seguiremos montados en el mismo caballo o cuidado si peor, porque se nos juzgará más rígidamente.

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