Identidad y valores culturales de los inmigrantes

Una de la cosa que siempre llama a la atención para bien o para mal a los originarios de cualquier país que recibe inmigrantes, son las costumbres de los recién llegados. Para algunos es una fascinación, para otros, es un choque que no pueden asimilar. Si bien es cierto que cada país tiene una cultura que lo define (sin hablar de las subculturas dentro de esa cultura), no menos cierto es, que ese modo de ser y de actuar que cada uno valora y defiende, es casi seguro que molestará a otros grupos humanos por el simple hecho de no entenderla.

Cuando en esta ciudad se hablaba de que los hispanos no se quieren asimilar, no se referían a aprender el idioma y entrar en la cultura de este país; era más que eso: significaba también, abandonar de algún modo nuestras tradiciones y originalidades, es decir, alienarnos para que nos pudieran asumir. En otras palabras, ser como ellos, siendo otros.  Sin embargo, hay que recordar que las migraciones europeas no se asimilaron rápidamente y cada grupo étnico mantuvo sus valores y tradiciones a pesar del intento de homogenización cultural pretendido por aquellos que habían llegado antes y se sentían “americanos”.

En nuestro caso como  inmigrantes del mismo Continente, lo que nos ha resultado más, ha sido el mantener nuestra identidad, idiosincrasia y nuestras celebraciones culturales, a la vez que celebramos y nos integramos con respeto a sus celebraciones, aprendiendo el idioma y contribuyendo con el desarrollo económico de esta ciudad.

Para los hijos de los inmigrantes, incluso los que han nacido en este país, es muy significativo participar en una celebración de noche buena, aguinaldos, día de los Reyes Magos, la Virgen de Altagracia en San Gabriel y ahora en dos parroquias más, la celebración de la Independencia Dominicana, día del natalicio de Juan Pablo Duarte, día de las madres, Fiesta de la Restauración de la independencia dominicana, el desfile dominicano, etc. Todas estas tradiciones culturales y eventos patrióticos dominicanos que se celebran en esta ciudad, han sido en su mayoría, iniciativas principalmente de la Casa Dominicana y en ocasiones, de otras organizaciones en el caso de la cultura dominicana; pero también la celebración de la Virgen de Guadalupe, patrona de México, El Señor de los Milagros de los peruanos, entre otras celebraciones religiosas y culturales.

En resumen, la riqueza cultural es enorme en esta región. Lo importante es estar abierto para entender y respetar otras culturas, sin menospreciar aquellos matices o formar de proceder que no entendemos. La tolerancia nace precisamente, cuando somos capaces de darnos cuenta de estas diferencias y de actuar en consecuencia.

 

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