La comunidad como lugar de crecimiento

Por Eddy Ulerio

Nuestra comunidad es culturalmente diversa y es precisamente ese hecho, la que la hace interesante. A veces la formación familiar e ideológica de muchas personas hace que se tienda a menospreciar a aquellos que son de distintas etnias, culturas y religiones.

Desde las primeras migraciones de europeos a esta parte del nordeste de Pennsylvania, hubo ciertas fricciones entre los primeros inmigrantes y los que fueron llegando en diferentes oleadas desde el Este de Europa.  La convivencia entre las diversas etnias, fue difícil.  Para los primeros, fue chocante, asumir las diversas migraciones, aceptar las  costumbres, escuchar otras lenguas y el no dominio del inglés de los recién llegados.  Para evitar  las constantes confrontaciones, muchas etnias edificaron sus propias iglesias y cementerios, ahí se explica la cantidad de iglesias que hoy vemos en Hazleton.

La actitud de los nativos de Hazleton respecto a la migración hispana, es más de lo mismo. Lo peor es que los abuelos de esa gente que hoy se siente invadida y desprecia a los nuevos inmigrantes, son nietos y biznietos de aquellos inmigrantes europeos que vivieron en carne propia el racismo de gente que también vino como inmigrante a este país antes que ellos.

Pareciera que la historia es cíclica, porque siempre se repiten los mismos hechos en diferentes épocas y con sus diferentes personas. No es una repetición como tal, lo que es común es el egoísmo y los prejuicios del ser humano.  Los falsos nacionalismos están haciendo que la solidaridad desaparezca del corazón de mucha gente que se hace llamar cristiana o que es creee en un Dios Creador. Pero no hay que ir lejos, para darnos cuenta que es ese mismo ser humano, es  el que aprueba la pena de muerte, cuando saben que sus creencias son contrarias a ese acto cobarde del ojo por ojo y el diente por diente.

Hoy en día, el mundo entero experimenta las migraciones. La gente sale de sus países de origen por hambre y por falta de oportunidades. Para todo el que emigra, el desarraigo ya es de por sí, una herida que nunca sana, pero a parte de eso, debe enfrentarse a las persecuciones de las autoridades de los países en donde llegan a vivir ilegalmente. Nadie debería emigrar su país.

Hay que entender que cada país tiene sus fronteras y sus leyes migratorias que deben ser respetadas. Pero sin intentar justificar las violaciones a esas leyes, es importante que diga, que hay personas que se ven obligadas a emigrar, porque en sus países, corren peligro de ser asesinadas por narcotraficantes, padillas o por gobiernos represivos.

Hay cuestiones que no vamos a poder cambiarlas a fuerza de palabras. Decía Albert Einstein que “es más fácil separar el átomo que un prejuicio”.

Podemos crecer en comunidad, cuando seamos capaces de acoger, trabajar y convivir con aquellos que no son como nosotros. Lo contrario, es seguir montado en el caballo del odio y el desprecio que solo nos hace daño a nosotros mismos.

 

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Un comentario en “La comunidad como lugar de crecimiento

  • el mayo 10, 2018 a las 1:30 am
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    Es un tema complejo, pero usted lo ha tratado bien. Dentro de unos años, tal vez seremos nosotros los que vamos a rechazar a otras etnias. Esperemos que no.

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