Representación latina y las luchas de poder

Por Eddy Ulerio

Las recientes elecciones locales, dan cuenta de que a pesar de que los latinos somos la mayoría en esta ciudad, aún persiste el desinterés o la apatía de muchos en la política.

Está claro que los grupos más antiguos, no están dispuestos a darse por vencidos. Es una reacción normal. Nadie quiere ser desplazado por una nueva ola, sin darse la oportunidad de luchar hasta el final. También, ellos son conscientes de las debilidades de los latinos, que no contamos con un liderazgo estructurado que unifique criterios, sino más bien, que dependemos de cacicazgos, que solo les interesa empoderarse como micro grupos. Si tienen éxito, buscarán poder ejercer cierta presión social para colocarse como grupo.

A veces sin el interés de deponer actitudes y modo de operar, para lograr un consenso real, donde se establezcan reglas claras que sean aceptadas y asumidas por todos, para evitar sorpresas y desacuerdos posteriores.

Muchos aspirantes latinos a puestos públicos, cuando no logran ganar las primarias de los partidos, se quejan de que no han tenido el apoyo de nuestra comunidad. Es cierto que hay una gran abstención al voto, pero no podemos olvidar que, en política, hay muchos factores que determinan los resultados de unas elecciones, pero que casi siempre, son obviados al momento de hacer un análisis superficial de lo que realmente ha pasado.

Es más fácil, desanimarse y culpar a otros de nuestro intento fallido. La gente debe aprender de los errores y tratar de evitarlos en un segundo intento. Si analizamos las experiencias de muchos legisladores e incluso presidentes de este país, veremos que en sus carreras políticas ha habido muchos fracasos y, sin embargo, perseveraron y hoy están donde han querido estar.

Hay gente que quiere ser electo con un mínimo esfuerzo. ¿No se dice que las cosas que se consiguen fáciles, se valoran poco?  Entiendo que hay políticos que en su primer intento han obtenido lo que han buscado, pero esas son raras excepciones, que han dependido en casos conocidos, de una campaña bien elaborada, donde el dinero no ha faltado, explotación del populismo y nacionalismo de la manera más burda y de compromisos de aposentos que riñen con la ley.

Los latinos tenemos que tener mucho cuidado a la hora de aceptar donaciones en campaña. Más que ayuda, puede resultar en un dulce envenenado. No podemos decir que no apoyamos a cierto candidato o causa, cuando aceptamos su aparente ayuda económica o de relaciones. Es mejor, hacer lo que se pueda con los pocos recursos adquiridos y no sentirnos luego amordazados por una deuda pendiente. Nadie da nada sin esperar algo a cambio, sobre todo, cuando se trata de la política.

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