Universitarios hondureños siembran flores en memoria a 121 de compañeros asesinados

AFP
Tegucigalpa, Honduras

Decenas de estudiantes sembraron flores este viernes en un campus universitario de Honduras, en memoria de 121 compañeros asesinados desde 2010 en el país, una de las naciones sin guerra más violentas del mundo.

Con ayuda de trabajadores que abrían surcos alrededor del edificio de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en Tegucigalpa, los estudiantes sembraron plantas llamadas ‘copas de oro’, una flor amarilla en forma de campana, con los nombres de cada uno de los asesinados.

Dos de ellos fueron Alejandro Vargas (22), hijo de la exrectora de la UNAH Julietta Castellanos, y su amigo Carlos Pineda (24), asesinados en octubre del 2011, en un caso por el que cayeron presos tres policías.

Otra planta fue sembrada para la estudiante de Medicina Silvia Izaguirre, de 26 años, asesinada en marzo pasado por asaltantes de un autobús en la costa del Caribe al defenderse de un intento de violación.

La directora del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) de la UNAH, Migdonia Ayestas, dijo a la AFP que las plantas fueron cultivadas en memoria de 121 estudiantes de la casa de estudios asesinados en circunstancias diversas desde 2010.

Desde ese año, detalló, fueron asesinados en el país 1.522 estudiantes, incluyendo 802 de otras universidades. Los demás concurrían a escuelas de primaria y secundaria.

Ayestas lamentó que el número de homicidios sigue siendo elevado en Honduras, pese a que el gobierno proclama una reducción.

Honduras registró en 2016 una tasa de 60 homicidios por cada 100.000 habitantes y al finalizar 2017 bajó a 43. Ambas cifras mantienen al país entre los más violentos del mundo.

Aseguró que este año se mantiene la tendencia a la baja.

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