Kelvin Rodríguez, un polifacético hombre de negocio

Por Eddy Ulerio

Aunque Kelvin Rodríguez no tiene muchos años residiendo en Los Estados Unidos, en poco tiempo ha de mostrado ser un hombre que consigue lo que se propone. Como todo inmigrante, llegó a esta ciudad y trabajó un tiempo en una de las compañías localizadas en el parque industrial Humboldt y desde allí, mantenía sus expectativas de poder abrir un negocio.

Kelvin es dominicano, criado en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana.  “Yo soy de la capital. Una parte de mi familia es de Gaspar Hernández, otra parte de Río San Juan. Yo me crie en la capital, en Los Frailes II en la Zona Oriental. En República Dominicana, yo trabajé hotelería por más de 15 años. Yo ocupé diferentes posiciones en esos años que me dediqué a ese trabajo, desde bartender, camarero hasta llegar a gerente general en la Zona Colonial.  Trabajé siempre en el turno de la noche”, dijo Kelvin.

Hace tan solo 8 meses que Kelvin y su esposa Ulda, abrieron “Kiara Grocery” (a la que nombraron en honor a su hija), en la calle Chestnut y hoy se sienten muy motivados por haber dado ese paso. Aunque Kelvin cuenta que en la República Dominicana llegó a tener billar y compraventa, nunca había trabajado en bodega. “Si existiera el premio novato del año en bodega, a mí deben de dármelo”, dijo Kelvin. Lo dice, porque reconoce que el primer año en cualquier negocio es duro, pero a ellos les ha ido bien. “Es cierto que nos ha ido bien, pero ha sido gracias a un gran esfuerzo. Abrimos todos los días de 7:00 am- a 9:00 pm”.

 

A principios de la década del 2000, las migraciones que llegaron a Hazleton, procedía mayormente de los estados Massachussets, New York y New Jersey; pero una década después, están llegando desde sus países de origen, por medio de las peticiones de familiares cercarnos: esposos, padres e hijos.

“Yo llegué directamente desde Los Frailes II a Hazleton en el año 2015. Me trajo mi esposa. Tenemos 16 años de casados. A principios, cuando llegué a esta ciudad no me agradó mucho. Pero como a mí siempre me ha gustado la tranquilidad, en poco tiempo me acomodé. Yo vengo de Santo Domingo, de una urbanización cerrada, no había mucha bulla y finalmente eso fue lo que me gustó de aquí.  Yo creo que como trabajé mucho en discotecas y bares en mi trabajo de hotelería, ya no me hacen falta los ruidos”, señala Kelvin.

Como esta ciudad está creciendo demográficamente de un modo sorprendente, le pregunté a Kelvin de cómo él ve esta ciudad en 5 años y su respuesta fue muy atinada. “Hay un crecimiento imparable. Yo creo que llegará el momento en que ciertas leyes se tengan que cambiar, porque ya esto no es lo que era. Me cuentan que hace par de décadas atrás, solo había un carro de policía. El pueblo, también exhibe un crecimiento económico, porque hay muchas empresas, hay muchos empleos”, apunta Kelvin.

En cuanto al empoderamiento de los hispanos en puestos públicos en esta ciudad, Kelvin piensa que es cuestión de tiempo en la medida en que podamos ir unificando criterios y aunando esfuerzos para lograr una unidad real.

“Yo pienso que para lograr un empoderamiento se necesita unidad. A la comunidad hispana le hace falta liderazgo. A pesar de eso, con los años las cosas se van a ir adecuando. Con el desastre del ciclón en Puerto Rico, muchos boricuas han llegado a Hazleton y también se mucha gente desde New York se está mudando aquí”, concluyó Kelvin.

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