Trump afronta momentos difíciles

Por Guarionex Rosa | ANALISTA POLÍTICO
Santo Domingo.- La torre de fuerza que inauguró el presidente Donald Trump a comienzos de 2017, no es hoy ni la sombra de aquella triunfante jornada, debido a las interminables crisis que hacen parecer su régimen al de Richard M. Nixon, desbancado por el caso de Watergate.

Trump tuvo una semana de horrores, con el inicio de la condena de uno de sus más cercanos colaboradores el miércoles a tres años de cárcel, tras decirle a un juez federal de Nueva York, donde reside, que su “lealtad ciega” lo llevó a encubrir su trabajo sucio.

Se trata de Michael Cohen, un colaborador de alcoba, quien en algún momento de la campaña electoral dijo a la prensa que si tenía que anteponerse a una bala para salvar la vida del Presidente, lo haría. Era un abogado afortunado conocedor de todos los tejemanejes.

Por más que se quiso disimular y que Trump apostrofó al exconsejero desde que se le mencionó como un posible testigo y de que estaba investigado por el fiscal especial, John Muller, negando toda vinculación con pagos irregulares hechos a dos mujeres conocidas, el tema le ha dañado.

Cohen, de 52 años, recibió el golpe de su sentencia en silencio. El juez lo condenó por mentir sobre los acuerdos comerciales en Rusia de su jefe y por desviar dinero para callar a dos mujeres que han dicho públicamente que tuvieron relaciones sexuales con Trump.

La cara patibularia del exconsejero cuando salía de la audiencia del juez no dejó lugar a dudas de la situación que está pasando con su joven esposa a su lado renqueando por aparentes quebrantos de salud, una visión distinta de los días de gloria a finales de 2016.

El jueves el Senado votó para que el presidente Trump ponga fin a la ayuda que mantiene Estados Unidos a fuerzas beligerantes en Yemen, apoyadas por Arabia Saudita y que han causado una enorme mortandad, extendida destrucción y el caos en los negocios.

En un manotazo doble, el Senado, de mayoría republicana, añadió una resolución en la que consideró “responsable” al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, un colaborador del Washington Post y enemigo de la dinastía.

El caso de Khashoggi embarró la política exterior del Presidente. Se trató de un acto desesperado y de amateurismo en la forma ordenada al parecer por el heredero de la corona a un grupo de 15 matones que viajaron a Estambul, Turquía, para asesinar al periodista disidente.

Trump no ha hecho nada por desmarcarse de ese acontecimiento que ha tenido la atención de la prensa mundial desde su ocurrencia en octubre. Más bien ha tratado de imponer la versión de Bin Salmán, un amigo suyo, que niega responsabilidad en el crimen.

POTUS arma encerrona
El pasado martes POTUS (Presidente de los Estados Unidos en inglés) convocó a su despacho de la Casa Blanca a los líderes del Congreso, Nancy Pelosi, de la mayoría demócrata en la Cámara de Diputados, y Charles Schumer, de la minoría senatorial en lo que creyeron era una reunión confidencial.

Al llegar a la sala Oval de la Casa Blanca, los legisladores demócratas encontraron a toda la prensa que cubre el ejecutivo y al vicepresidente, Mike Pence, quien acomodado en su sillón al lado del Presidente, no mostró ni siquiera una expresión facial durante el áspero diálogo.

Trump habló duro y reclamó a los congresistas aprobar el pago para la construcción del muro en la frontera con México, una de sus obsesiones desde la campaña electoral, a lo que se negaron ambos. Dijo que entonces se cerraría el gobierno la semana que viene y que él asumiría la responsabilidad.

El Presidente siempre agarrado de la premisa de que México “de una forma u otra” tendrá que pagar por el muro, mencionó al sector militar como posible constructor. El jueves el Departamento de Defensa aclaró que “por el momento” tal cosa no se contempla.

Trump, Pelosi y Schumer chocaron sin guardar formas diplomáticas. La demócrata por California, se mantuvo cabeza erguida ataviada con un abrigo rojo con solapa alta. No quedaron en nada en la reunión que causó sensación entre la amplia audiencia de los programas vespertinos de la televisión.

El match pareció asegurar a Pelosi su liderazgo en enero cuando se reúna la Cámara de Representantes a renovar su dirección tras el triunfo demócrata de su mayoría en las elecciones del pasado noviembre. Su postura pareció reivindicada por las mujeres que llamaron KUDOS a su performance, una referencia al éxito.

A poco de publicarse las fotos de la agria reunión televisada en la Casa Blanca, el diseñador del abrigo de la señora Pelosi, abuela de 78 años, recibió pedidos de todo el país para lanzar una nueva edición del producto invernal en medio de la temporada de compras.

Betina culpable
El pasado jueves María Betina, una supuesta agente de Rusia, que se infiltró en círculos allegados al entonces candidato presidencial Trump desde 2015, se declaró culpable de conspiración como agente de Moscú. Podría ser condenada a cinco años de prisión.

Su confesión de culpabilidad señalaría que Betina se asoció a políticos conservadores, entre ellos Paul Erickson, para pasar información que favoreciera a Moscú en medio de la campaña electoral y que, de paso, perjudicara a la rival, Hillary Clinton, del Partido Demócrata.

Trump ha tenido inesperados eventos. El jueves por la noche George Conway utilizó twitter para llamar mentiroso al presidente Trump, solamente 10 minutos después de que su esposa,  Kellyanne Conway, una consejera presidencial, defendiera al gobernante en el programa nocturno de Chris Cuomo por CNN.

La situación de aparente debacle del presidente Trump alentó a que el dirigente republicano y amigo del gobernante, Rick Santorum dijera por televisión que lo peor ha sido que el mandatario no ha dicho la verdad. Los demócratas tratan de sacar ventaja de la situación. El miércoles se reunieron los senadores Bernie Sanders, de Vermont, quien disputó la candidatura presidencial de la señora Clinton, y Elizabeth Warren, de Massachusetts, enemiga a muerte del Presidente, para hablar de candidaturas en el 2020.

John Dean, consejero del presidente Nixon de 1970-1973 cuando se produjo el escándalo de Watergate y la salida forzosa del Presidente en medio del “impechment”, dijo que lo actual es peor que el caso anterior de espionaje al Partido Demócrata en el edificio Watergate en Washington, D. C.

Dean, que ahora tiene 80 años, fue condenado a cuatro meses de prisión por “obstrucción de la justicia”, en el juicio de Watergate que dirigió el juez John Sirica, de Washington, D.C. Dean, a quien Trump llamó “rata”, lo acusa de haber mentido 6,000 veces y cree que un juicio político al Presidente está cerca.

Las encuestas de los últimos días dicen que el Presidente ha bajado considerablemente en el aprecio que el público tiene en cuanto al manejo de la inmigración y el caso de Arabia Saudita. Parece que el marasmo afecta también a Melania, su esposa, que había capeado los problemas sin enlodarse.

No obstante la aparente debacle, Trump disfruta de que la economía ha crecido y el desempleo ha bajado del 4%, una señal de pleno empleo según los economistas. Las compras de Navidad que están ahora en boga aparentemente superarán todos los estimados. En algunos pueblos del interior del país se le paga una propina jugosa a quien consiga un nuevo empleado.

 

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