Comportamiento ideal en la escuela

Todos hemos sido estudiantes, tanto nuestros padres como nosotros, aunque no todos han seguido hasta los últimos grados. Pero, de que hemos ido a la escuela nadie se escapa, con la excepción de algunos lugares remotos donde tal vez se hace difícil llevar a los hijos a una escuela que queda muy lejos. Pero llevar a los hijos a la escuela desde la temprana edad, es una obligación que tenemos los padres.

Tenemos claro que la principal razón por la que se va a la escuela es para aprender y desarrollarnos como entes sociales. Hay un sistema establecido para que aprender cosas sencillas y poco a poco se va progresando hasta aprender cosas más complejas y de mayor razonamiento. Por ejemplo, se aprende matemáticas, luego algebra, geometría y trigonometría. Todas esas operaciones van progresando desde lo fácil a los más difícil. Sea cual sea la asignatura, los maestros y maestras esperan cierto comportamiento de los estudiantes en las aulas de clase, pues, dependiendo de cómo se comporten, se logrará éxito o fracaso en las asignaturas tomadas.

Cuando los alumnos están en el salón de clases, los instructores esperan que pongamos atención a lo que se enseña en ese momento. Cuando los maestros o maestras hablan, es un deber escuchar. Si surge una o varias preguntas durante la instrucción, es necesario levantar la mano y se habla cuando se da la oportunidad. Es terrible que al mismo tiempo en que se está impartiendo la clase, algunos estudiantes tengan una conversación. Eso interrumpe el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En los Estados Unidos, cuando los estudiantes nuevos llegan sin saber inglés, se les incluye la asignatura de inglés como segundo idioma. Se ha reportado que muchos estudiantes se comportan muy mal en esas clases al no reconocer que es una de las clases más importantes, pues si no aprenden inglés, ¿cómo entenderán las otras asignaturas? No todas las escuelas tienen un sistema y ayuda de un personal bilingüe. Por lo tanto, lo ideal es aprovechar esas clases con la mayor atención y mejor comportamiento posible.

Por otra parte, es deber de los estudiantes llegar preparados a las clases con los libros, libretas, lápiz, lapicero y cualquier otra herramienta para poder hacer los trabajos del salón de clase de la mejor manera correcta. Los libros se les prestan y otros los dan gratis. En nuestros países hay que comprar algunos libros, los cuales, en muchas ocasiones, son caros.

Además, es un deber hacer las tareas y repasar lo que se ha aprendido en la escuela. Volver al otro día sin tareas hechas hace que se pierda cierta cantidad de puntos y si ese habito se mantiene, se estaría en riesgo de no pasar esa asignatura. Generalmente la tarea es una continuación de lo que ya hemos hecho en el salón de clase. También puede ser leer una breve historia y contestar algunas preguntas. O, más fácil aun, escribir las mismas palabras varias veces para mejorar la ortografía.

Verdaderamente que el tiempo que se pasa en la escuela es grandioso porque el conocimiento se expande en las diferentes asignaturas, se cultivan nuevas amistades, y los estudiantes ejercitan y fortalecen sus cuerpos en las actividades de educación física. Y con los alimentos gratis que dan, los cuales son seleccionado de acuerdo a un criterio saludable, ayuda a los estudiantes a vivir con mejor salud. Entonces el comportamiento en la cafetería de las escuelas públicas debe ser excelente y con un sentimiento de gratitud.

La escuela o universidad en que nos preparamos para un futuro mejor, es el segundo hogar y, como decíamos antes, los maestros son nuestros segundos padres. Por lo tanto, es un deber poner atención, hacer lo que nos asignan, ser respetuosos, estar preparados, obedecer las reglas, levantar la mano antes de hablar, hacer las tareas o proyectos, llegar puntualmente todos los días y, si realmente hacemos todo eso, podemos decir que mostramos el comportamiento ideal en la escuela.

Benjamín Franklin Arias

Educador, Teólogo y Escritor benjamín.arias@wilkes.edu