Dominicanos que Dejan Huellas

Por Jacinto Sención Mateo

Es interesante ver en el contexto de los pensadores de la República Dominicana, una de las plumas más alta, sino la más, que hemos tenido hasta hoy. El mundo académico e intelectual estaba tomando en ese momento nuevos aires de este lado del continente. Reconocido en América Latina y el Caribe, donde pasaría gran parte de su vida. Estamos hablando nada y nada menos que del humanista Pedro Henríquez Ureña.

De sus padres, Salomé Ureña y Francisco Henríquez y Carvajal, heredó el interés y la dedicación intelectual que marcaría una etapa de los pensadores dominicanos. Reconociendo el contexto de la sociedad dominicana ha mediado del siglo XX, podemos decir que fue una de las familias más prestigiosa y que dignificó la clase intelectual de la sociedad de entonces.

Jacinto Sención Mateo

Fieles seguidores de Eugenio María de Hostos, asumiendo un compromiso de cambio y de apertura desde otra mirada de ver al ser humano como ente social. Esto implicó una apertura de las artes y las ciencias, pero sobre todo, un pensamiento positivo que se promovió fuera de las sotanas, donde el laicismo se impondría con un pensamiento más liberal, más humanista según los aires de libertad que se respiraban en países de Europa, en América y el Caribe. Es evidente que la influencia de Hostos fue fundamental, entendiendo la precariedad y el abandono en la que estaba sumergido el país con tantos problemas económicos, políticos y hasta de identidad como nación.

Tanto Pedro Henríquez, Max Henríquez y Camila Henríquez Ureña, forjaron la intelectualidad entre ellos, no para vanagloriarse sino para hacer un aporte al desarrollo intelectual del país y otras sociedades del mundo. Ver posteriormente la trayectoria de los Henríquez, nos dice mucho la calidad de la familia, que sin importar las dificultades que tuvieron que pasar por el régimen de la dictadura de Trujillo, volaron hacia otras tierras para seguir sembrando y cosechando dignidad.

Recuerdo la primera vez que hice contacto con el pensamiento de Pedro Henríquez Ureña, con un hermoso ensayo titulado: “La Magna Patria”, eso fue suficiente para ser un fiel seguidor de la vida y el pensamiento de éste grande entre los grandes del mundo intelectual que hoy nos llena de orgullo como dominicanos que trascienden espacio y tiempo.

Quisiera decirte Pedro, que soy dominicano como tú, amo mi tierra como tú, intento también ver el mundo desde tus ojos. Sí, esa creación perfectamente combinada como tú describía los distintitos pueblos de América. Somos culturas y respetuosos de ellas, ya que como expresiones, nos dejan ese sabor a humanidad.

¡Que vuestros sentimientos sean tan puros como razonables sean nuestras acciones!

 

Jacinto Sención Mateo

Filósofo y Escritor dominicano hostosculturas@hotmail.es