La importancia de la puntualidad

Todos nosotros tenemos muchas cosas que hacer en nuestras vidas. Entre ellas trabajar, pagar cuentas de los servicios de la casa, ir a la iglesia, visitar el médico o el dentista, nosotros ir a la barbería y las damas al salón de belleza, participar en reuniones escolares o universitarias de nuestros hijos, entre otras actividades. En todos los casos mencionados, es posible que usemos una agenda en la que escribimos esas diferentes actividades en las fechas indicadas y a las horas programadas. Por lo tanto, esa agenda debemos verla con frecuencia para que no olvidemos nuestros compromisos.

Pagar a tiempo los servicios que usamos en la casa, nos ahorra tiempo y dinero. Al pagar tarde, tenemos que incluir los pagos por tardanza. O, peor aún, podrían suspendernos algunos servicios. Vivir sin electricidad es muy difícil cuando usamos estufa eléctrica, la calefacción y calentador del agua de la ducha.

El horario de nuestro trabajo es casi siempre el mismo, con la excepción de algún día en que laboraremos en otro horario u otro día que nos hayan agregado. Llegar a tiempo es muy importante. Generalmente usamos un dispositivo el cual registra el tiempo en que llegamos y salimos de nuestro trabajo. Llegar siempre a tiempo es una gran cualidad para todo empleado. Llegar tarde con mucha frecuencia podría afectarnos tanto que hasta podemos perder el empleo.

Cuando vamos a la iglesia, es muy ventajoso llegar a tiempo o algunos minutos antes de iniciarse el servicio. De esa manera podemos organizarnos mejor con la Biblia, el himnario y el folleto de lecciones si es que esa congregación los usa. También nos da tiempo para saludar a los hermanos y hermanas en la fe. Llegar después que el servicio ha iniciado o cuando el Pastor ya esta predicando es de mal gusto. Algunas personas podrían perder la concentración de la enseñanza Bíblica en ese momento. Hay personas que ya tienen la mala fama de llegar casi siempre después que el servicio se ha iniciado. Con un pequeño esfuerzo eso puede cambiar. Lo único que hay que hacer es salir mas temprano de la casa.

En nuestras citas médicas o al dentista, llegar a la hora programada es muy importante. En las clínicas siempre hay muchas personas que, al igual que nosotros, van a consultar sobre su malestar. No es justo llegar media hora tarde y quitarle el turno a quien iba justamente a esa hora. Otras personas podrían estar en un estado de salud peor al nuestro o con cierta emergencia bucal. Por eso, debemos llegar a tiempo o respetar la hora de la cita de los demás y, si es necesario, quedarnos hasta el final, dependiendo como nos sintamos y de la disponibilidad del médico o dentista.

Cada cierto tiempo debemos ocuparnos de nuestro pelo. Por eso, unos vamos a la barbería y las damas y algunos caballeros, a los salones de belleza. Como en todo lugar, es posible que hayamos hecho una cita. De lo contrario, tendríamos que ir y sentarnos hasta que puedan servirnos. Debemos permanecer ahí con paciencia respetando a quienes llegaron primero.

A veces tenemos que participar en reuniones en las escuelas o universidades de nuestros hijos. El personal que nos espera se ha preparado muy bien para compartir información importante sobre el desarrollo académico y sobre el comportamiento de nuestros hijos. Generalmente ellos toman unos minutos antes de ir a sus labores diarias en los salones de clases o en las oficinas. Por lo tanto, llegar a tiempo es de gran importancia. Al llegar tarde, podrían decirnos que la reunión se canceló y tendríamos que programarla para otra ocasión. Lo que se pudo resolver a tiempo es posible que se empeore al llegar al nuevo día en que se planeó la reunión.

Como podemos ver, pagar a tiempo nos ahora dinero, llegar a temprano a los lugares ya planeados nos evita problemas de salud, crecemos más espiritualmente, lucimos mejor, ayudamos a nuestros hijos en su desarrollo académico y en su comportamiento y algo, que no debo dejar de mencionar, es que al llegar temprano al aeropuerto no perdemos el avión y así evitamos un sinfín de problemas, por lo tanto, es recomendable que siempre meditemos sobre la importancia de la puntualidad.

Benjamín Franklin Arias

Educador, Teólogo y Escritor benjamín.arias@wilkes.edu