La verdadera riqueza

Por Benjamín Franklin Arias, Ph.D.

benfrank1305@gmail.com

¿Eres rico o pobre? Muchos dirán que son pobres y, posiblemente, algunos dirán que son ricos. Todo depende de cómo definas la pobreza y la riqueza. Muchos son ricos sin saberlo y, otros, aunque tengan muchas propiedades y mucho dinero, viven vidas de pobres.

Ser rico o pobre depende grandemente de nuestros pensamientos y de nuestros valores en la vida. Muchos se afanan por conseguir de manera ilegal mucho dinero con el cual llevar una vida desordenada, con vicios, adicciones, malas acciones y haciendo cualquier cosa incorrecta solo por tener el dinero que puede pagar por ese deseo. Muchos consumen sustancias dañinas a la salud y visitan lugares no muy aconsejables y es fácil para ellos tener problemas con otras personas que van por ese mismo camino hasta llegar a cometer crímenes y al final terminan en la cárcel por muchos años o de por vida.

Hay personas millonarias que están enfrentando enfermedades hasta ahora incurables que darían lo que sea por tener la salud de muchas personas pobres. ¿Entonces, cual es más rico? ¿El sano o el enfermo? Esta es una razón por la que debemos valorar nuestra salud y considerarla como una de las riquezas de mayor valor.

Vivir libremente es un privilegio, ya que muchos que han alcanzado grandes cantidades de dinero no pueden disfrutarla. Muchos están en hospitales por las heridas recibidas en sus afanes de conseguir más dinero de una manera ilícita o en las cárceles por los hechos delictivos o por los crímenes que han cometido. Vivir en libertad vale más que los millones que se puedan conseguir. ¿De qué vale ser millonario y estar en una cárcel de por vida o hasta que ya no se tengan las fuerzas para disfrutarla?

Qué bueno es compartir con los familiares en esos días festivos, como la Navidad, día de las Madres, de los Padres, Semana Santa, San Valentín, Acción de Gracias, y otros días como el cumpleaños de nuestros seres queridos. Son momentos inolvidables que se disfrutan hasta con poco dinero. Lo importante es compartir, pero muchos no pueden hacerlo o no quieren por ser tacaños creyendo que gastarán mucho.

Es cierto que tener una gran cantidad de dinero nos da mucha seguridad financiera y esto es lo ideal para nuestro presente y el futuro. Es muy bueno tener pagadas nuestras cuentas mensuales, como la electricidad, el agua, el seguro del carro… También es bueno tener la casa y un buen carro completamente pagados. También con una buena cantidad de dinero podemos viajar más y disfrutar de muchos espectáculos grandiosos. Lo importante es como usar correctamente el dinero sin que nos afecte nuestra salud ni nuestras relaciones con los demás. Además, que no nos aleje de obedecer las leyes divinas, civiles y morales. El dinero no nos da derecho a hacer nada fuera de la ley y de las buenas costumbres.

No hay nada mejor que vivir en paz y tranquilidad y que al acostarnos podamos dormir bien, sin esas preocupaciones que tienen algunas personas que no les permite ni siquiera dormir agradablemente unas cuantas horas. Vivir con lo necesario en un lugar seguro y sirviendo a los demás de alguna manera útil para el bienestar de ellos es algo que no tiene valor. Cristo Jesús dijo que “donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21).

Por lo tanto, ser rico o pobre es un estado de mentalidad. Evalúa como vives y compárate con otras personas que viven tal vez peor que tú y te darás cuenta que tan rico eres. Lo que valoras y que es positivo para la sociedad vale más que muchos millones de dólares. No es que seamos pobres materialmente, sino saber como usar lo que tenemos, sin importar la cantidad, eso es lo que define la verdadera riqueza.

Benjamín Franklin Arias

Educador, Teólogo y Escritor benjamín.arias@wilkes.edu