Lo que esconden nuestros genes

Ya comenzamos otro año y si nos interesa mejorar debemos ver hacia atrás para entender que debemos cambiar, si es que debemos hacerlo. Muchas de nuestra limitaciones y miedos de una manera u otra están escritos en nuestros genes y estas pueden ser activadas o desactivadas por nosotros o nuestro entorno.

La ciencia tiene una rama muy específica que estudia cómo los genes nos hacen ser lo que somos, esta es la epigenética. Por definición la epigenética es el estudio de los mecanismos que regulan la expresión de los genes sin manipulación física de estos.

En los últimos tiempos los planteamientos de la epigenética han dado una nueva perspectiva, ya se reconoce el papel fundamental del ambiente no solo físico si no también social sobre nuestros genes que terminan definiendo lo que somos. Ya no se aborda una visión determinista, lo que significa desde el punto de vista biológico que lo que somos está en nuestra genética y que “el sujeto no puede escapar a su herencia genética que se presenta, desde esta óptica como una carga o como un regalo, dependiendo de las connotaciones de cada caso”. Podríamos comparar esto con una especie de destino pero genético.

Acabo de tomar un curso en el instituto tecnológico de Israel y en este nos explicaron que todos los genes de habilidades inimaginables están dentro de nosotros, lo que debemos es promover su activación.

Todo esto me llevó a pensar en uno de mis libros favoritos, el discurso de la dignidad el hombre que tiene la siguiente frase: “no somos ni celestes, ni terrenos, ni mortales o inmortales que con la soberanía y el libre albedrío que se nos ha dado podemos ser la obra que deseamos y podemos degenerar en los seres inferiores que son las bestias, podrás regenerarte, según tu ánimo, en las realidades superiores que son divinas.”

Debemos saber que un perro desde que sale del vientre de su madre saldrá con la mayoría de los atributos que lo acompañaran durante su vida. Los ángeles desde que nacen son y serán seres celestiales pero nosotros tenemos “gérmenes de toda especie y gérmenes de toda vida y, según como cada hombre los haya cultivado, madurarán en él y le darán sus frutos”  “Si fueran vegetales, será planta; si sensibles, será bestia; si racionales, se elevará a animal celeste; si intelectuales, será ángel o hijo de Dios y, si no contento con la suerte de ninguna criatura, se replegará en el centro de su unidad” y formará el ser que desee ser.

Esto nos lleva a un razonamiento sencillo que, visto desde la parte de la fe o desde la ciencia se simplifica así: nacimos o fuimos creados con todas las herramientas para ser lo que queramos ser, está en nosotros en desoír las voces que sirven como lastre, sean estas externas o internas. Un ejemplo vivo de esto, desde la parte de la fe podríamos ver como se nos habla de las piedras de tropiezo y se dice que es mejor “colgarse al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar” antes de ser tropiezo. Desde la parte científica se nos habla de evitar ambientes o personas “tóxicas”. Del modo que a usted le guste abordarlo la moraleja es sencilla: debemos mantenernos al margen de piedras de tropiezos, distractores y fomentar los ambientes o personas que nos permitan desarrollar el mejor yo posible cada día.

Fermín Díaz

ElT, MSC | ferminjdiaz@hotmail.com