Un mundo ideal

El Planeta Tierra es nuestro hogar. Un lugar que todos compartimos. Personas blancas, negras, indias y amarillas, como se describen a los asiáticos. Todos queremos vivir bien y en paz, con todas necesidades cubiertas. ¿Pero realmente es así cómo vivimos? ¿Estamos todos felices en los países donde nacimos? Un mundo ideal sería aquel que tiene las siguientes características, aunque hay muchas más que no mencionamos.

En primer lugar, en un mundo ideal, no tendríamos que inmigrar a otros países para buscar aquellas cosas que no es posible obtener en el país donde nacimos. Muchas personas emigran a otros países porque en el de ellos no consiguen un buen trabajo para poder sobrevivir y cubrir los gastos de los servicios necesarios en una casa, como la electricidad, el agua, teléfono, cable, internet y la recogida de la basura.

En segundo lugar, un mundo ideal, sería ese en que no se mencione la palabra guerra y vivamos en armonía y fraternidad. ¡Qué bueno es vivir en paz, sin la preocupación de que en cualquier momento haya un tiroteo o que bombas exploten en cualquier lugar! Que podamos caminar y pasear por los lugares agradables sin la preocupación de la guerra ni de los atracos.

En tercer lugar, en un mundo ideal, los hospitales serian gratis para todos. Muchas personas mueren por no tener los recursos para pagar una cirugía o por no poder pagar el internamiento. Tampoco ganan lo suficiente para conseguir los medicamentos recetados. Es como una condena a morir.

En cuarto lugar, en un mundo ideal, las universidades fueran gratis para todos. ¡Qué bueno sería que la población en general fuera de profesionales en las diferentes áreas! Mientras mayor educación, menos crimines se reportarían. Pero no solamente que tengan profesiones, sería necesario que se crean los empleos en que estos profesionales puedan servir a la comunidad.

En quinto lugar, el sistema de justicia sería muy estricto y se castigaría justamente a quienes lo merecen. En muchos países tan pronto un candidato llega a la presidencia, se aprovecha y en poco tiempo vemos su gran prosperidad. También, en combinación con otras empresas, sobrevaloran ciertas obras con el fin de quedarse con una gran parte del supuesto presupuesto. Eso forma parte de todos los tipos posibles de corrupción. Por lo tanto, debe establecerse un sistema judicial estricto que no esté compuesto por miembros que apoyan a tal presidente, pues tendrían la libertad de seguir haciendo sus malversaciones.

En sexto lugar, se respetarían las creencias religiosas de todos, en una atmosfera de gran tolerancia. En muchas ocasiones, el estado establece la religión oficial, pero todos tienen derecho a creer lo que deseen, aunque estén errados.  Es cierto que la Biblia es la Palabra de Dios, pero si otros desean ir por el camino erróneo y perder su alma, hay que respetar eso con tolerancia. Así tendríamos un mundo de paz y hermandad sin importar las creencias de ciertos grupos.

Y en séptimo lugar, sería un mundo ideal si cada hombre se une a una mujer, y permanecen unidos por siempre, de tal manera que puedan tener ese autodominio que les permitan ser fieles, reconociendo que una pareja es suficiente para satisfacer esas necesidades humanas. Sería un mundo en que reconocemos que va en contra de los principios divinos la unión de personas del mismo sexo.

En conclusión, reconocemos que, lamentablemente, ese no es el mundo en que vivimos, ya que, si tuviéramos un mundo donde no tendríamos que emigrar a otro país, donde no hubiera guerra, en el cual tanto los servicios de salud como las universidades fueran gratis, donde la justicia fuera realmente estricta, en el cual se respetaran las creencias religiosas y donde se reconociera que un hombre y una mujer es lo natural en una relación duradera y fiel, podríamos decir que tuviéramos un mundo ideal.

Benjamín Franklin Arias

Educador, Teólogo y Escritor benjamín.arias@wilkes.edu

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