Una visita regular a tu medico

Cada día en que nos preguntan cómo estamos, decimos: “Bien, gracias, ¿y tú?” Y nos contestan de varias maneras: “Oh, regular”; “muy bien”; “más o menos”. O es posible que nos digan: “Cuando vaya al médico es cuando sabré como estoy realmente, ya que hace mucho tiempo que no voy”. Visitar nuestro médico con regularidad es muy importante. No hay que esperar hasta sentirnos enfermos para llamar y hacer una cita. Mientras más frecuentes sean las visitas a nuestro médico, mejor viviremos nuestras vidas. Esto no significa que lo visites cada semana o cada mes, sino con tiempo prudente. Una o dos veces al año.

En muchas ocasiones nos sentimos “bien”, pero cuando nos hacemos un chequeo médico general, los resultados nos dicen lo contrario. Es posible que tengamos el colesterol muy alto, la presión alta, problemas en los riñones, problemas respiratorios, el inicio de un cáncer, entre otros males que pueden ser detectados a tiempo. A veces nos sentimos con ciertos dolores en algunas partes del cuerpo y, por el temor, pensamos que se trata de alguna enfermedad en algún órgano importante. Eso nos preocupa mucho y generalmente nos auto diagnosticamos al pensar que tal vez es esto u otra cosa. Siempre pensamos de manera negativa o exageramos sobre lo que posiblemente tenemos.

Para salir de la duda de lo que está afectando nuestro buen funcionamiento en los sistemas de nuestro cuerpo, lo mejor es hacer una cita médica y no faltar a ella. No a todos nos gusta ir al médico, ya que sabemos la rutina de ir al laboratorio, nos toman muestras de sangre (tres o cuatro tubos), nos piden una muestra de la orina, toman la presión, chequean los pulmones y el ritmo cardiaco. Luego, al analizar la sangre y la orina en el laboratorio se determinan muchos males, si los hay.

Si sentimos algún dolor, esto no es más que una alarma de que algo anda mal. Por lo tanto, el cuerpo te está diciendo: “Ve al médico, chequéate”. Muchas personas solucionan los dolores con algunas píldoras que tienen en la casa e ignoran por completo esa alarma. No es que tengamos que ir al médico cada vez que nos duela la cabeza, pero hay unos dolores terribles que requieren la atención médica. Conozco a una persona que en una ocasión le dio un dolor tan fuerte en una pierna, que prefería no tener esa pierna que vivir con ese terrible dolor. Al ir a su doctor, se determinó que era un dolor del nervio ciático que se extendía desde la espalda hacia una pierna. Con unas terapias físicas y medicamentos se sanó por completo en unas semanas. (Ese fui yo).

Hay personas que no visitan su médico con regularidad y hasta hay hombres y mujeres, que por sentir vergüenza al mostrar ciertas partes del cuerpo, no se hacen su chequeo regular anual. Luego, un día deciden ir su urólogo o ginecólogo para un chequeo y, tristemente, en algunas ocasiones, se ha detectado un cáncer maligno que si se hubiera diagnosticado con anterioridad pudo ser sanado o extraído. Por eso es de gran importancia visitar nuestro médico y especialistas con regularidad.

También hay casos en que los médicos se equivocan, como le pasó a alguien que se menciona en una canción de Bonny Cepeda: “♫El doctor me dio tres meses de vida; un año pasó y viviendo sigo yo; empecé a gozar y a la cárcel fui a parar; debo ya la vida más los intereses; ¡ay doctor, ay doctor!♫” En verdad, los médicos deben tener cuidado al dar un diagnóstico. Hay personas que empiezan a sentir que ya la vida se les va al pensar negativamente durante el tiempo en que esperan el diagnostico.

Es cierto que nuestra mente juega un papel muy importante en nuestra salud, pues, aunque tengamos algo malo que no sabemos, vivimos como si estuviéramos súper bien.  Y, por el contrario, cuando creemos que tenemos cierta enfermedad, aun sin tenerla, se nos nota en la palidez de la cara y en el triste caminar, pero es solo mental. Por lo tanto, para que tengas la seguridad y el control de tu estado de salud, te recomendamos que hagas una visita regular a tu médico.

Benjamín Franklin Arias

Educador, Teólogo y Escritor benjamín.arias@wilkes.edu