Estudiantes de Educación, futuros maestros, contribuyen a un programa para hijos de obreros migratorios

Por Tom McGuire, Bloomsburg University

La posibilidad de lograr éxito académico crece para los hijos de obreros migratorios gracias en parte al Programa de Educación para Migrantes (Migrant Education Program, o MEP) en el que desempeñan un papel importante unos estudiantes matriculados en la Facultad de Educación (College of Education) de Bloomsburg University.

EL programa MEP acaba de cumplir 22 años de servicio en Hazleton y el tercer año de servicio en Harrisburg. El programa tiene como objetivo atender a las necesidades académicas de los hijos (del kínder al grado 11) de padres que trabajan en la industria agrícola. Bloomsburg University colabora con el Central Susquehanna Intermediate Unit Migrant Education Program en ofrecer una escuela de verano para estudiantes que aprenden inglés. Este verano, el programa sirvió a 70 estudiantes. El tema fue el bosque tropical.

El National Migrant Education Program fue creado hace más de 50 años y hoy en día ofrece apoyo educativo a poblaciones migratorias en la mayoría de los estados del país. El programa imparte instrucción especializada que es resultado de la coordinación entre los estados que participan en el programa y sofisticados bases de datos de estudiantes, tantos nacionales como estatales.

Caryn Terwilliger, profesora del Department of Teaching and Learning (Facultad de Enseñanza y Aprendizaje), dirige el programa de Bloomsburg University. “Los estudiantes de BU que participan en el programa ganan créditos y también ganan una valiosa experiencia trabajando con estudiantes que aprenden inglés” dice Terwilliger. “Los estudiantes de BU trabajan con mentores del programa MEP, que los ayudan a planear e impartir actividades dirigidas a las distintas necesidades de los participantes. La participación en el programa también los ayuda a reconocer el papel importante de desarrollar una relación profesional con los estudiantes y sus familias”.

Molly McCafferty lleva tres años trabajando con el MEP. Se graduó de BU en 2018 y concuerda con Terwilliger en que el programa beneficia no sólo a los participantes del programa sino también a los estudiantes de BU que se preparan para una carrera en el campo de la enseñanza. “Estudiaba en España cuando recibí la noticia de la oportunidad de participar en el programa” dice McCafferty. “Empecé trabajando como interna. Al segundo año, pasé a ser asistente y este año soy maestra de los estudiantes de los grados 9 – 11. Es un verdadero placer ver como progresan los estudiantes y saber que los estoy ayudando a avanzar con sus estudios. También es gratificante verlos mejorar y ganar confianza en la lectura y en las matemáticas”.

Michael Fox se graduó de BU en 2017. Ahora es maestro del grado 5 en Hazleton School District. Entró BU con el plan de especializarse en la Contabilidad, pero pronto se cambió al campo de la Enseñanza. “Siempre me he apasionado por enseñar y quería involucrarme en un programa en el que podía trabajar de cerca con los estudiantes. Este programa me ofrece esa oportunidad, y otras más”.

Una parte importante de la preparación de los maestros es aprender a preparar las lecciones. El MEP se enfoca mucho en este aspecto de la enseñanza. “Todos los viernes, dedicamos 4 horas a la preparación de las actividades para la semana próxima. Damos dos clases al día. Después, nos observa la Dra. Terwilliger. El proceso nos ayuda mucho”.

Jenny Lipps se graduó de BU en 2016. Gracias a sus propias experiencias, ella entiende muy bien cómo se sienten los estudiantes que no hablan el inglés. Así llegó Lipps a Estados Unidos de Ecuador en 1992: “Para mí, era importante participar en este programa porque quería compartir lo que sabía a la medida que me iba preparando para ser maestra. Yo sé cómo se sienten estos estudiantes cuando entran al salón de clase sin entender nada. Es como salir de coma. No comprendes nada. Todo lo tienes que aprender a hacer de nuevo: vestirse, comer, todo, mientras te vas acostumbrando a una nueva cultura. Es difícil para ellos. Se cambian de lugar en lugar y llegan a una escuela nueva donde se espera que sepan cómo funciona todo. Ojalá este programa fuera más grande y capaz de ayudar a aun más estudiantes.”

El programa beneficia a niños de todas las edades, pero mientras más joven se matriculen, mejor. “Fortalece a los estudiantes tanto en términos académicos como sociales”, dice Fox. “Los que nos llegan en el kínder aprenden lo básico para que cuando empiecen las clases en agosto tengan una base sobre la que establecerse y de ahí seguir avanzando”.

La participación en el programa puede ser de uno a tres años. Con una participación de tres años los maestros observan una progresión notable en las capacidades de los estudiantes. Reina Alberto, nativa de la República Dominicana, se graduó de BU en 2018 y ahora se encuentra en su tercer año de trabajo con el programa MEP. “Había un estudiante en mi clase durante mi primer año cuando yo hacía un practicum (requisito del programa de enseñanza de BU)”, dice Alberto. “He trabajado con él en cada uno de los tres años que lleva con nosotros y es fácil ver los avances que ha hecho en cuanto al idioma y la confianza en sí mismo”.

Junto a los estudiantes de BU ya mencionados, Rebecca Bove and Alissa Hetherington también participaron en el MEP. Las dos dicen que el programa les inculcó la confianza que es necesaria para ser maestras y de haber tomado la decisión correcta en seguir sus carreras. Dice Terwilliger: “Los beneficios siempre superan las expectativas de nuestros estudiantes. Además de ayudarlos a desarrollar sus ideas sobre lo que es enseñar y aprender, les da una comprensión más amplia de las culturas de otros”.

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