Trillando el camino hacia mi paz interior

La columna de Yanet Taveras

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Resulta muy fácil adaptarse a las cosas buenas de la vida y disfrutar de momentos felices. La capacidad de ser receptivo ante la felicidad está fundamentada en la percepción que se tenga de la misma, en la forma de ver la vida y la habilidad de poder apreciar y disfrutar lo simple.  La propensión a deleitarse con facilidad y poder disfrutar de un paisaje, un atardecer, un sabor exquisito o una persona agradable, mucho tiene que ver con lo que hay en tu interior.

Yanet Taveras

Tu enfoque de la vida está condicionado por el color del cristal con que la mires, ese filtro estará claro y positivo si se invierte tiempo en cultivar la estabilidad emocional y esto se logra con nuestros propios recursos.  En la naturaleza  se puede observar que cada animal ha sido dotado con características fisiológicas para sobrevivir en su habitad natural, pero el hombre debe adaptarse al entorno utilizando lo que lo distingue de los demás animales, su capacidad para pensar.

Existe una condición emocional procedente de nuestro interior que propicia un sentido impalpable de bienestar espiritual. Una tranquilidad profunda que llega cuando se es capaz de desconectar los pensamientos inquietantes, inútiles o amenazantes para enfocarse en la realidad, esto se denomina paz interior.

Este estado se produce cuando usamos el poder del pensamiento para enfocar los problemas que no podemos resolver, con una visión más elevada de compresión. Siguiendo el lineamiento de James Allen, quien afirma que: “Debes practicar diariamente el hábito de calmar la mente, ir al silencio, como se le llama. Este es un método para reemplazar pensamientos problemáticos con paz, pensamientos débiles por fortalezas”.  Debes detenerte a escuchar el silencio hasta arribar a la solución idónea a la situación, que usualmente tú conoces y que sólo en el sosiego puedes ver.

Al igual que cualquier proyecto en la vida, vivir en paz requiere de tiempo, dedicación y esmero.  Lo principal es aceptar que de la única persona de que depende es de ti y sólo de ti, como lo reafirmara Ralph Waldo Emerson “Nada te puede traer paz más que tú mismo”.  Es preciso comprender que tomarse tiempo para deshollinar el centro de nuestro ser hasta conseguir liberar tenciones y dar paso a la tranquilidad espiritual de vivir en paz con nosotros mismos, esto hace que quienes nos rodean también disfruten de esta cosecha a través nuestra forma de vivir.

 

Los actos sencillos son los que pueden cambiar positivamente la vida y nuestro mundo. Invertir tiempo en la búsqueda consciente de nuestra paz es uno de ellos.  Si tomamos en serio esta búsqueda, podríamos trascender y llegar ser liberados y libertadores.  Puedes usar como vía la meditación, el condicionamiento de pensamientos positivos, enfócate en el aquí y ahora, dejando que la vida fluya y el futuro llegue.  No socialices con tus más profundos temores, más bien enfréntalos hasta liberarte de ellos.

Has de tu vida un proyecto de felicidad, en el cual eres el arquitecto y la piedra angular.  Te puedes dejar guiar por un psicólogo, un guía espiritual o cualquier persona confiable que puedas usar como modelo por su estilo de vida equilibrada, con la salvedad de que no todas las personas poseen la habilidad para enseñar.  Ten presente además, lo escrito por Buda: “La paz viene de adentro, no la busques afuera.”,  es un proceso de responsabilidad individual, tu responsabilidad.

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